A veces escribo para distraerme, otras veces sólo para concentrarme en escribir. Normalmente me duele empezar y cuando lo consigo no hay como detenerme. En sí soy adicta a escribir. La literatura para mí es un frenesí, sin ella sufro más de lo que sufro por ella. Porque todo lo que realmente amas, duele. Por eso me dueles tú. Porque te amo.

jueves, 28 de febrero de 2013

Sueños lúcidos

El problema con el pasado es, más bien, cuando una noche, de repente, a tu subconsciente se le ocurre mostrarte imágenes ficticias de lo que una vez viviste años atrás. Como si volvieras a nacer pero tu vida, en vez de ser la que tienes en ese momento real, sea una diferente edición de la misma historia. Es por eso que a la mañana siguiente despiertas con la ilusión de que algo diferente pasará porque tienes esa idea muy en el fondo de tu mente. Y sí, es verdad que una parte de ti ya sabe que no es verdadero, pero la otra, que es donde reside toda pizca de inocencia, aún cree que, si lo deseas con muchas ganas, deje de ser una fantasía. Y estos sueños no suelen ser del tipo «imposible». Hay veces, siempre son mayoría, que los mejores sueños no son cuando estás volando o cosas de ese estilo súper heroico, sino imágenes más tangibles. Tal vez esa sea la principal razón del porque duele despertar por la mañana, ya que es la idea de que algo que no creías necesitar y al final resulta que sí, se convierte una obsesión por un sueño - como una súplica por volver el tiempo atrás y poder tomar entre tus manos la cara de esa persona que jamás debiste dejar ir.

Seguramente es verdad lo que dicen los que saben, que en diez años vas a estar más arrepentido de las cosas que no hiciste que de las cosas que no debiste hacer. O algo así. El punto es que no han pasado ni doce meses y yo ya ruego por tener otra oportunidad de mirarlo a los ojos y suspirar su aroma, como en aquel sueño del que estaba hablando.

Junio 24, 2012

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